Diseño · 25 agosto, 2008

Lectura inteligente – Horacio Gorodischer

Solo es leer un ratito pero vale la pena.

Su autor un capo de los nuestros bien Argentino que vive en Rosario, algunos datos de Horacio Gorodischer

Garantizar la interpretación hoy es una responsabilidad del diseñador

Uno de los hombres del diseño gráfico más destacado de nuestro país, Horacio Gorodischer, disertó ayer y lo volverá a hacer hoy en nuestra ciudad, sobre cuestiones intrínsecas a la tarea de comunicar a través de imágenes y textos, de la manera más inteligible y normatizada.

Cuando una persona trabaja en lo que le gusta, la pasión por la tarea se devela ante sólo mencionar una temática relacionada. Este puede ser el caso de Horacio Gorodischer, un arquitecto dedicado al diseño gráfico, principalmente en sus secretos y detalles nada menores.
Disertante del Primer Encuentro Rafaela Diseña, desarrollado entre la noche de ayer y la mañana de hoy, este rosarino, explicó a una audiencia ávida de conocimientos de tipo específico los secretos de un aspecto no tan tenido en cuenta por muchos de los que se desempeñan en esto de proyectar las formas visuales.
Más allá de la enseñanza, Horacio Gorodischer está transitando el doctorado en diseño gráfico en la Universidad de Barcelona. De tanto indagar surgió el tema elegido para disertar en Rafaela, «Reglas, normas y convenciones (ortográficas y tipográficas) que regulan el uso de las grafías y de los recursos macro y micro tipográficos aplicables al diseño editorial».
En su diálogo con LA OPINION, reconoció que hay «cuestiones de la tipografía, que por causa de las computadoras están cayendo en las manos de los diseñadores, son ciertas responsabilidades que no teníamos». La edición y la corrección eran terrenos desconocidos para el diseñador, al igual que el uso de las convenciones tipográficas, ya que «las versalitas, las negritas, las cursivas, todas tienen una legislación, no en el campo del diseño ornamental, sin ser despectivo con los afiches por ejemplo, donde se pueden utilizar las variables como interprete el diseñador que es adecuado. Pero en el caso de diarios, libros, revistas, en todo el diseño editorial específicamente, no se pueden utilizar las tipografías de cualquier forma, no es un problema de gustos. Por ejemplo, las cursivas tienen un fin determinado; y eso está hecho para garantizar la normatización de la escritura que viene desde el Medioevo y a la vez garantizar la adecuada interpretación de los textos». Es así que este especialista en detalles nada menores ejemplifica el caso de las comillas que en un escrito editorial hacen referencia a un capítulo, mientras que las citas en cursiva aluden al título de una publicación. «Como los textos son polisémicos, garantizar la interpretación hoy es una responsabilidad del diseñador. Estamos volviendo un poco al Renacimiento», sostiene Gorodischer con una mirada abarcativa sobre la tarea de ordenar letras y figuras, en un momento donde la computadora derriba los límites que antes el lápiz y el papel encasillaban de cierta manera.
La optimización del trabajo agrupa tareas y este es el desafío que enfrentan los diseñadores, que dependen de la demanda del mercado, para medir la idoneidad, de quienes hayan estudiado o no. «Es cierto que el hecho que cualquiera pueda hacer diseño bastardea un poco el producto de la profesión, pero no bastardea a la profesión en sí, porque un tipo que sabe termina siendo demandado por el mercado», revalorizando la práctica y las ideas a la hora de enfrentar cada tarea.

Nodos y redes

El diseño gráfico y audiovisual no está colegiado, por lo tanto, como fue el caso reciente de Rafaela, se generó una asociación que cobije a los trabajadores de este sector ligado estrechamente con la promoción, productividad y demás incentivos de comunicación. «Los diseñadores suelen clamar por algo así, sobre todo porque no saben cuánto cobrar» se sincera Gorodischer en un aval de iniciativas como la de la Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual, que permite una regulación de intereses profesionales e incluso económicos, con la salvedad que localmente la recepción de esta formación ha sido positiva y se proyecta hacia un futuro prometedor. Conocedor y reflexivo, este especialista destaca, «las asociaciones a mí me parecen maravillosas, porque siempre asociarse es bueno, porque no hay nada mejor que juntarse con gente que tiene intereses, gustos, proyectos parecidos a los de uno, potenciándose la posibilidad de hacer», por tales aspectos se genera una sensación ilimitada. A partir de aquí y como ejemplo, la CDCV «se constituye en el nodo de una red, que vaya potenciando la calidad de la disciplina y difundiéndola en el mercado».
No son odiosas las comparaciones cuando los resultados son positivos.
«La globalización ha nivelado casi los resultados de las prácticas profesionales en todos los lugares, lo que es diferente es la accesibilidad a ciertos bienes culturales y económicos es mayor», argumenta Horacio Gorodischer sobre un aspecto de la nivelación de calidad profesional en el diseño y todas sus facetas. Las ideas sólo dependen de quien las elabore y para eso no hay ubicación geográfica que las restrinja, aunque dependan de un boceto a mano o de uno virtual.