Las marcas de la vida

Pero si es hoy lunes sentada aquí a las 8 de la mañana en mi oficina no puedo dejar de pensar en todas aquellas cosas pasadas mi vida, que como le dije una vez a mi actual pareja “yo tengo costritas en el corazón”, aquellas cosas que si me marcaron, que hacen que uno cambien de conducta y ni piense en volverla a cambiar. Pero estos días regresaron a mi mente todas las costras juntas, como una especie de tabla de Moisés aquí está, brillantes, marcándome y diciéndome ojo con lo que vas hacer, acordaré que nosotras existimos por algo, no querrás volver a lastimarte.

Y es verdad no me quiero volver a lastimar, pero hasta que punto me lastime por estar con personas que no me conocían, no tenían mi misma forma o que jamás me comprendieron, hasta que punto yo soy culpable de mis costras, culpable por dejar que se hagan, culpable por dejar que se vuelvan hacer, culpable por enamorarme e intentar hasta el ultimo momento en salvar la relación en base al amor.

Yo conozco la violencia física, violencia psicológica, sé que la psicológica es la más fuerte, esa te va carcomiendo lentamente, a fuego lento, hasta que te invade, hasta que perdes casi la libertad de pensar, de sentir, digo casi pues si hubiera sido total, seguiría sin libertad pero solo queda una costra, pues zafe, y aprendí a siempre preservar mi libertad.

Es raro, de Ale mi ex marido, quien me llevo por violentos caminos jamás vividos que jamás volvería a recorrer, hoy mantengo un dialogo telefónico ameno, hasta se preocupa por mí, solo telefónico jamás podría encontrarme con él a solas en ningún lugar, el miedo se me apodera de mí en su máxima expresión de solo pensarlo.

De Jorge, recuerdo las bellas tertulias, el aprendizaje de un mundo bohemio que si bien yo conocía él supo ser el mejor guía, pero no me comprendía, solo miraba su ombligo no alrededor de él y así no pudo cruzar las aguas, como dice el I-ching y me hundí con él en su ombligo.

Pato, de vos no tengo costas, de vos aprendí, a vivir, vos me enseñaste a ser feliz, si bien nuestros caminos no se cruzaban, vos con tu estructura, tus horarios, que no llegue tarde, que no me cuelgue, me enseñaste mucho.
Pero hoy junto a mi actual pareja no puedo negar que las costras existen como ya leyeron antes, pero son parte de mi pasado, solo sirven de aprendizaje, alerta o el repensar que hacer, y allí estuve estos días pensando que hacer, si seguir diciendo vamos de apoco, tengo miedo, no nos apuremos, a lo que traduzco en un no rotundo o como así lo sentí esta sábado por la tarde, mirar a los ojos y decir, te amo, no quiero perderte, si quiero vivir junto a vos.

El amor franco sincero, pleno, libre, como jamás lo había sentido, presentado; me ha hecho ver que es más fuerte que todo, que es más fuerte que mis miedos, me ha hecho sentir que si puedo vivir a tu lado, que puedo vencer mis miedos y vivir junto a vos bajo el mismo techo e intentar una vida juntas, compartiendo todo lo bueno y lo mal.

Así que, adelante, voy a arriesgar, el que no arriesga no gana, y sé que voy a ganar.