KABUL ROCK

Pero de algo estoy segura, algo va a cambiar o eso espero, como cuando creo la rock & pop, cuando escuchabamos por la mañana Radio Bankok, y todos los disparates que decian, hoy todos aquellos, son figuras. Lalo Mir el mayor exponente a mi forma de ver quien hoy es un personaje indiscutible de la radiofonia argentina, Mario Pergolini, puede gustar o no, pero es un culto. Bobi Flores con su musica, Ari Paluch, que hoy cunduce un programa de radico serio y comprometido con las noticias nacionales….. En fin veremos que pasa, en 20 años sabremos si logra el milagro nuevamente o es una radio más

Kabul es la capital de Afganistán; se sabe más por la obra bélica de George W. Bush, que por la prédica didáctica de la profesora de Geografía. Y para Occidente, además de ser un almácigo de terroristas apañados por el maléfico régimen talibán y post-talibán, Kabul remite a una ciudad humeante y filtrada en el color verde digital de aquellas imágenes satelitales de la CNN, tomadas entre bomba y bomba, apenas horas después de la caída de las Torres en el lejanísimo 2001. También, aderezada con el sufijo Rock, es el nombre de la FM con la que Daniel Grinbank intenta regresar al trono en el que hace ya casi dos décadas lo depositara la FM Rock & Pop.

El mito fundacional de la FM Kabul Rock (107.9 del dial, también disponible en www.kabulrock.com) se adueña de esa visión de posguerra: su coordinador artístico, Juan Ignacio Melitón, asegura que “la escena rockera local quedó devastada después de los noventa, y en comparación con otros tiempos, perdió espacio y calidad”, y que Kabul “te trae todo lo que pasa en el mundo musical”. Entonces, es una radio claramente de música, cuyo eslógan “que viva la mezcla” puede resultar engañoso, ya que su menú musical no es un vale-todo rockero, sino una selección refinada pero abierta, que no juega para la tribuna, pero tampoco exige paladar negro ni lectura de revistas importadas. Su musicalizador en jefe, Nillo Flores, postula sus límites: “No nos cerramos a ninguno de los géneros que alberga el rock; tenemos indie nacional de los ‘90 y de los ‘00 (DDT, Los Látigos, Entre Ríos) pero también Beck, T-Rex, los Stooges y los Stones. No nos tiramos a la electrónica pero suenan Chemical Brothers y Zero7: el objetivo es la personalidad, que sea una radio divertida y con mucho apoyo a lo nuevo. Quizás hasta ponemos a Emma, la ex Spice Girls que sacó un disco insólito, tipo Burt Bacharach, que bien podría quedarse afuera de un formato de radio de rock, pero que en Kabul puede aparecer”.

El perfil musical rockero de una FM de Grinbank bien podría suponer la presencia, en el micrófono, de aspirantes a herederos de Pergolini o Lalo Mir. Pero no. “La conducción es impersonal, la estrella es la música”, precisa Melitón, “y tampoco hay llamados de oyentes, el concepto es que nosotros transmitimos y ustedes escuchan. La información está bastante dosificada, cada tres o cuatro temas el locutor ofrece algunos datos sobre la canción, y nada más”. La posible frialdad resultante de esa conducción impersonal se rompe en los separadores humorísticos, herederos, sí, de los que tenía y sigue teniendo la Rock & Pop. A cargo de los responsables del fanzine absurdo Nah, estos separadores se –justamente– separan de sus antecesores en que “son delirantes, divertidos, pero no se meten con nadie ni resultan agresivos”, al decir de Melitón. Y una mirada de Flores sobre las radios de la década del ‘00 define al mundo Kabul: “Lo que dejás afuera, es lo que te permite diferenciarte. Kabul no se suma a lo que hacen las demás radios, no se encajona a pasar lo mismo que pasan los otros. Ahora que los discos son tan caros, la radio tiene que ser un lugar para conocer y apoyar la música nueva; y no para hacerte creer que lo único que existe son la Bersuit y Outkast”.

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