Jorge Luis Borges

Escritor Argentino
(1899–1986)

Luna de enfrente (1925)
PROLOGO

Hacia 1905, Hermann Bahr decidió: El único deber, ser moderno.Veintitantos años después, yo me impuse también esa obligación del todo superflua. Ser moderno es ser contemporáneo, ser actual; todos fatalmente lo somos. Nadie — fuera de cierto aventurero que soñó Wells— ha descubierto el arte de vivir en el futuro o en el pasado. No hay obra que no sea de su tiempo; la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercena- rios de las guerras púnicas, es una típica novela francesa del siglo diecinueve. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que vero- símilmente fue rica, salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert.

Olvidadizo de que a lo era, quise también ser argentino. In- currí en la arriesgado adquisición de uno o dos diccionarios de argentinismos, que me suministraron palabras que hoy puedo apenas descifrar: madrejón, espadaña, estaca pampa…

La ciudad de Fervor de Buenos Aires no deja nunca de ser íntima; la de este volumen tiene algo de ostentoso y de público. No quiero ser injusto con él. Una que otra composición —El ge- neral Quiroga va en coche al muere— posee acaso toda la vistosa belleza de una calcomanía: otras —Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad— no deshonran, me permito afirmar, a quien las compuso. El hecho es que las siento ajenas; no me conciernen sus errores ni sus eventuales virtudes.

Poco he modificado este libro. Ahora, ya no es mío.

J.L.B

Buenos Aires, 25 de agosto de 1969.