El robo en Acasuso

Bueno este mañana entre al diario a ver si decian lago del robo que se sucedio en el dia viernes, robaron un banco rio en Acasuso lugar digamos donde se centra gran cantidad de gente con dinero, el banco contaba tambien con cajas de seguridad, tomaron reenes pero cuando llego la policia los ladrones se esfumaron… En el diario esta todo lo suciedo.

Pero clarin decidio darle un vuelo novelesco a esto y le pidio a Walter Slavich ecritor de los prgramas Son autores de Mujeres asesinas, Sin Código y El garante.

y el final esta muy bueno….

¿Qué te parece esto? Un tipo deposita doce palos en la caja de seguridad de un banco. ¿En una sola caja? Okay, ¿te gustan cuatro? Ahá, ¿pesos o dólares?. Dólares, nadie guarda pesos. Bien, ¿por qué lo hace? Lo que quiero decir es… Bueno, no importa. No importa el tipo. Lo que importa es la guita. Doce palos verdes en cuatro cajas de seguridad. Hmmmm, seguí.

Bien, el asunto es que uno de los empleados del banco se entera. ¿Cómo? No importa, se entera. Sabe que dentro de cuatro cajas, hay mucha, pero mucha guita. Es un buen empleado, honesto, pero comete un error. Se lo comenta a su mujer. Tal vez tuvo un mal día, tal vez llegó tarde y perdió el premio por puntualidad, lo que sea, pero el tipo va y le comenta a la mujer que un tipo tiene doce palos verdes ahí metidos. ¿Te das cuenta? Ella estuvo quince días juntando monedas para ir a depilarse… Doce palos… ¿Qué haría ella con doce palos? O mejor dicho, ¿qué no haría? «Pongo una cadena de peluquerías», dice la depiladora. ¿Se lo cuenta a la depiladora? Sí. Una hora con cera caliente sobre las piernas. No hay nada qué hacer, entonces hablás. De cualquier cosa. Del clima, de las minas que se operan los pechos… o de doce palos verdes en el banco donde trabaja mi marido. Pero le falta acción al asunto. Esperá, ya llega.

La data de los doce palos verdes va de boca en boca hasta que llega a la persona indicada. ¿Un chorro? Un chorro, un cana, un subsecretario, secretario, concejal, un puntero, después vemos… El tipo decide averiguar quién es el empresario, cuánta guita mueve y ve que vale la pena intentarlo, entonces se pone a planificar el robo. Le da vueltas al asunto; hay que llegar a las cajas de seguridad, la pregunta es cómo. Si estás pensando en que hagan un túnel hasta las cajas, olvidate. Después del asunto del Banco Mercantil, todo estará repleto de sensores… Es verdad. Descartemos hacer el túnel para ingresar. ¿La puerta principal? Olvidate, el lugar se llenaría de canas a los cinco minutos. Pero habría rehenes. ¿Y? Ganarían tiempo; no te olvides del asunto de Ramallo. Después de esa masacre la cana se cuida mucho antes de intentar un rescate de rehenes… Okay, ganás tiempo, seis o siete horas, suficiente como para reventar las cajas, ¿y después? Hay que salir, el lugar está rodeado de policías; olvidate de la puerta principal, de los techos, de una supuesta puerta trasera… Esperá, no descartemos el túnel. ¿En qué quedamos? En seis o siete horas no se puede hacer un túnel… ¿Y si lo hacés antes de entrar? Mejor aún. ¿Si te enterás por un tipo que cayó en cana que gran parte del túnel ya estaba hecho hacía años? Sólo hay que aprovecharlo. Dejás intacta la mampostería, unos quince centímetros. Entrás, hacés el circo de la toma de rehenes, distraés a la cana, reventás las cajas mientras medio país mira por televisión a trescientos policías rodeando el banco… y después agarrás un martillo, un cortafierro, agujereás la pared y salís al túnel que da a las alcantarillas… Pará, para eso necesitás los planos hídricos… Si por cinco lucas te aprueban un plano para construir seis pisos en una zona que sólo admite dos, ¿cuánto te sale esa data? Agarrás un ingeniero hídrico que labure en la Municipalidad, un tipo gris y monótono, y le tirás unos pesos.

¿Te gusta? Me gusta, pero no veo cuál es la dificultad, el conflicto. La lluvia. ¿La lluvia? La lluvia. El problema es que se va a largar a llover y se inundarán las cañerías. ¿Entonces? Los tipos son bichos, y tienen un plan B. Saben, gracias al ingeniero hídrico, gris e insignificante, que si se larga a llover van a tener que ir por otro tramo de cañerías, más largo pero que tarda más en inundarse por completo. Sigue siendo demasiado perfecto. Esperá, todavía no terminó. Es más, en este punto, yo mandaría un corte comercial. No te hagas el canchero y decime cómo sigue…

Los tipos rompen la pared del cuartito y salen a las alcantarillas donde lo esperan otros más para ayudarlos a cargar todo… Los chorros avanzan por las cañerías. El agua está subiendo, la lluvia aumenta, pero están tranquilos… Confían en el ingeniero hidráulico que les tiró la data. Confían porque ya le dijeron que saben todo sobre él y su familia… ¿Te va? Me va. Son unos 300 metros hasta la alcantarilla. ¿La guita no se les moja? No, la metieron en bolsas de consorcio y las cerraron herméticamente. Ven la alcantarilla por la que deben salir. El agua a la altura del pecho. Cuando van a comenzar a subir, un auto se frena sobre la tapa de la alcantarilla… Putean. La lluvia no para.

El agua sube, lenta, pero sube. Esperan que el auto arranque de una vez y libere la tapa, pero no arranca. Es más, el motor se apaga. El agua sube. El auto, un auto chiquito, insignificante, como el ingeniero hidráulico, parece decidido a quedarse allí. Los tipos comienzan a golpear la tapa de la alcantarilla, pero nadie los escucha. El agua sube. Una correntada se lleva puesto a tres de los tipos que desaparecen por un recodo… El auto no se mueve. La rueda descansa sobre la tapa. El último en ser arrastrado es el cerebro de la banda.

Recién cuando el agua comienza a surgir por la alcantarilla, el auto chiquito e insignificante enciende su motor y avanza, se aleja del lugar… Esperá, ¿mueren todos? Todos. ¿Y la guita? Se la queda el ingeniero insignificante, con su auto insignificante que, luego de un tiempo prudencial, lo cambiará por un modelo mejor, sólo un poco, para no llamar la atención… ¿No sería un buen final?