Dura critica a Maradona

Esto fue escrito por Jorge Rial,periodista de la farandula.

«Fue patético verlo entrar en el estudio de «ShowMatch». Fue patético que sus amigos del alma lo sacaran de una internacion para que siguiera drogándose con la peor de todas: la televisión. Ayer asistimos a la muerte a plazos de Diego Maradona.

Ni siquiera el tiro del final le salió. Confiaba que su presencia sería un golpe de efecto en la gente. Sentía que apareciendo iba a renovar ese cariño que siempre tuvo pero que últimamente no se dedicaba a alimentar. Y quienes lo idolatraban decidieron ayer propinarle una bofetada histórica. Acaban de convertir al ex futbolista en un pianta rating.

En alguien que ya ni siquiera mantiene en alto el morbo de la gente por ver cómo esta el ídolo caído. Un capital que en los últimos años le dio réditos más que suficiente para vivir sin trabajar de nada conocido. Pero ayer se acabó. Fue usado para la guerra de la tele, pero en esta batalla hacen falta soldados en plenitud física y mental. Solamente al observarlo entrar con ese andar cansino, ese traje ajustado, esa mirada sin brillo y una voz a veces difícil de entender nos dimos cuenta que era una noche histórica. Porque del otro lado, en Telefe, la gente colocaba a «Gran hermano» en la historia de la televisión Argentina con picos que superaron los 50 puntos.

Premiaron, en definitiva, las historias de gente común. En la pantalla del 13, en cambio, la gente le dio la espalada al autodenominado Dios. La fuerte apuesta de Marcelo Tinelli fue un rotundo fracaso. El minuto a minuto le marcó que la presencia del ídolo jubilado le hundía sin piedad su exitoso programa. 100 mil dólares fue el pedido de un Diego que aún vive una historia irreal. La que le cuentan sus amigos. Los que le escriben el diario de Irigoyen cada día. Los que todavía imprimen estampitas con la cara de Maradona, pero con fotos del 86. Las actuales son para dar vergüenza.

Vergüenza fue lo que se sintió ayer en la noche más caliente de la televisión argentina. Vergüenza por ver la declinación definitiva de un nefasto ejemplo de vida. Vergüenza por alguien que sigue adicto a todo lo que él asegura no serlo. A todas las sustancias. Pero ayer se dio un mal saque con la peor de todas, con la que siempre le daba alegrías, con la que lo hacia creer que era inmortal, con la televisión.

Ayer se vivió la emoción de la consagración de una historia común, de una chica normal, con más de 40 puntos pendientes de chicos que no metieron goles con la mano, que ni desprecian a sus hijos. Mientras tanto, en la otra vereda, asistimos a la resurrección de un muerto en vida. Por decisión propia y no por oscuras operaciones políticas. Ayer, gracias a Marcelo Tinelli, asistimos a uno de los últimos actos del ídolo que perdió el cariño de la gente.

Sus adicciones, su soberbia, su violencia, su desprecio por los demás, su inconciencia eterna pusieron al ídolo en retirada. Sólo le quedaba el supuesto cariño de la gente, el calorcito de la televisión que siempre busca una nueva toma de la caída en picada de Maradona y que rendía frutos. Ya ni eso. Ahora es un hombre sólo con su historia. La que tiene que construir de aquí en más sabiendo que fue un grande y que ya no lo es.

Porque él lo quiso así. Porque creía que todo lo malo le pasaba a los demás. Hasta que el se convirtió en los demás y hoy sólo estamos esperando otra desagradable sorpresa del astro en retiro efectivo. Se merecía otro final. El eligió este. Pegarse el último tiro en televisión ante la poca gente que tenía ganas de ver ese bochornoso espectáculo.

Dicen que los argentinos matamos a nuestros héroes. A ninguno se le dieron las oportunidades como a Diego. Nadie tampoco desperdició cada una de ellas con una soberbia que irrita. Ni siquiera el morbo ayer pudo poner a Maradona otra vez en los primeros planos. Últimamente, la única forma de ganarse un título es un nuevo viaje en ambulancia. Este es verdadero Diego. El otro sólo está en un póster. ¡Chau Diego, no fue un placer volver a verte!»